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Spanish Category Highly Commended Canta el Gallo by Jackie Villa

Canta el gallo.

-¿A dónde vas abuela?

-Quédate tranquila, seguro que no vuelvo tarde. Cuida de tu madre.

Mi abuela cruzaba todos los días a Gibraltar a trabajar, un trabajo legal.

Limpiaba en la casa de una familia rica los dueños de una notable botica.

Estaba limpiando los cristales para que la señora viera con detalle todo lo que ocurría en la calle... …una mancha inalcanzable logro su vida arrancarle.

¿Tenía un sueldo al día? ¿A la semana cobraría? ¿En pesetas o en libras le pagarían? ¿Un seguro?... Nadie sabía.

Mi madre en su estado no pudo sustituirla en su trabajo.

Y ya cuando nació mi hermano, y necesitados, empezó también a cruzar la frontera a destajo.

Canta el gallo.

¿A dónde vas madre?

-Quédate tranquila, seguro que no vuelvo tarde. Cuida de tu hermano

Mi madre cruzaba todos los días a Gibraltar, a trabajar, un trabajo ilegal.

Cada día empezaba igual, con su vestimenta, "el ritual".

Todo hueco, todo amplio, todo vacío.

Sus calzones con grandes bolsillos, sus enaguas con dobles dobladillos.

Su falda amplia, negra como piel de grillo, su delantal, igual, negro y grandes bolsillos.

Van muchas mujeres, todas en fila, todas de negro.

Hormigas parecen cruzando al Peñón... ¿con miedo?

Los niños callejeros interrumpen su juego para observar la procesión.

Sus voces inocentes, repiten esta canción:

Tres cosas no hay en España, tabaco, café y jabón,

El que tenga algunas de ellas, es que la trae del Peñón.

Para británicos y gibraltareños, mina de oro sin riesgo.

Para fas matuteras, negocio poco rentable. Peligroso... siniestro.

Mi madre, cada mañana, mira de frente a las dificultades. Al hambre.

Tiene que agudizar su ingenio, de ella dependemos para seguir adelante.

Que no la cojan, que no la multen, que no la incauten.

Vuelve esta misma noche ¡madre!

Si vuelves mañana sabremos que no has tenido suerte.

Habrás tenido que pagar a los civiles con tus propias carnes.

¡Tu! Que siendo tan guapa te niegas a vender tu belleza en el mercado del sexo.

0 ser querida oficial de algún baboso que piensa que todo tiene un precio.

Como esos, que por cinco pesetas, miran para otro lado con desprecio.

Para este oficio tuyo no vale cualquiera

Hay que tener valor, maña y velocidad en las piernas.

Y sabre todo, después de la primera detención y la primera multa, mucha entereza.

Para seguir con el mismo trajín, a diario. Y sin pereza.

Judge Charlie Durante’s comments:

“The title tells us this poem is the crow of a cock and the gospels warn us this is a song of betrayal. But what does our cock actually sing? This is a sad tale of women driven by necessity to smuggle odds and ends across the frontier. The grandmother lost her life while working legally for a well-off Gibraltarian family. The daughter now takes on the terrible responsibility of providing for the family by working illegally and adding to her earnings by smuggling tobacco, coffee and soap, the motif of the song of the street urchins, ‘los ninos callejeros.’ The picture darkens towards the end when the daughter proudly mentions her mother’s refusal to sell her body to some slimy frontier guard. The world of sexual exploitation and bribery gives special poignancy to the terrified daughter’s cry: vuelve esta misma noche, madre! ‘Las matuteras’ are usually dismissed as engaging in insalubrious transactions, but this poem movingly depicts the financial straits that can drive women to despair and smuggling. A poem with a deeply disturbing undercurrent.”

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